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LA PROFESION DE LA INGENIERIA.

El presente apartado de esta guía pretende transmitir al estudiante de Ingeniería lo que es la profesión de una forma descriptiva, de manera que se comprendan las funciones que un ingeniero en ejercicio cumple. Para ello, empezaremos por lo que históricamente ha sido la ingeniería.

EL ORIGEN DE LA INGENIERIA

La Ingeniería apareció con el primer ser humano. Se puede hablar de Ingeniería desde el primer momento en que se dio forma a una piedra para convertirla en una herramienta o cuando los primeros humanos usaron la energía de forma consciente al encender una hoguera. Desde entonces, el desarrollo de la Ingeniería ha ido parejo con el de la Humanidad.

Los orígenes de muchas de la técnicas y herramientas de uso común en nuestros días se pierden en la antigüedad. Quizás el ejemplo más evidente sea el hecho de que casi todos los métodos modernos de generación de energía estén basados en el fuego, del que nadie sabe cuándo se consiguió por vez primera, pero es evidente que requirió una capacidad intelectual importante. Se pueden citar otros ejemplos de elementos esenciales para el desarrollo actual de la tecnología, tales como la rueda, la palanca, la polea y los métodos para la fundición de metales, que se han venido usando durante miles de años y a los que no es posible poner fecha.

El trabajo de la piedra conoció un alto grado de desarrollo en la Antigüedad, como lo demuestran las gigantescas estructuras de Mesopotamia, Egipto y América Central que todavía existen hoy. Así, por ejemplo, la más grande de las pirámides, la Gran Pirámide de Cheops, tenía originalmente una altura similar a la de un edificio de 48 pisos y su construcción se puede fijar entre 4.235 y 2.450 a.C. Se trata de un monumento a las capacidades de los hombres que ha resistido el paso de 6.000 años.

Hubo otros logros en la Antigüedad, quizás no tan espectaculares como las pirámides pero con un mayor impacto en el desarrollo de la Humanidad, como la construcción de canales y acueductos, que hicieron posible la aparición de ciudades y la expansión de la agricultura. Mucho antes del 3.000 a.C., los Sumerios habían drenado las marismas del Golfo Pérsico y construido canales para irrigación. Del mismo modo, la sustitución de la energía humana por otros tipos de energía, o el desarrollo de estas nuevas fuentes han supuesto igualmente hitos fundamentales en el desarrollo de la técnica. El uso de bueyes y, posteriormente con la aparición del arado, de caballos (más rápidos y eficientes que los bueyes), permitió al hombre disponer de nuevas fuentes motrices. En este sentido, el salto más importante se dio al reemplazar la energía animal por la mecánica, dando inicio al periodo que se conoce como Revolución Industrial.

Mención especial merecen los desarrollos alcanzados en la Antigua China. Uno de ellos ya ha sido citado, el arado, pero fueron muchos y de gran importancia los desarrollos importados por Occidente, como por ejemplo, el papel (piénsese que el grado de desarrollo de una sociedad se mide por la cantidad de papel consumido), el cigüeñal, que permite convertir movimientos lineales en rotatorios y viceversa, o la pólvora. También en Occidente se realizaron aportaciones de vital interés. Los Romanos inventaron la argamasa y extendieron un elemento cuya capacidad proporcionaba desconocidas posibilidades: el arco. Sin embargo, sus inventores, los etruscos, hicieron poco uso de él. El arco permitió construir las espectaculares catedrales góticas europeas, mucho antes del desarrollo de cualquier teoría de las estructuras.

Normalmente se piensa en la Edad Media como un periodo de estancamiento caracterizado por la falta de progreso social. Sin embargo, algunas de las más grandes creaciones arquitectónicas de la Humanidad, las catedrales, datan de esa época. Además, dos máquinas inventadas en ese periodo han tenido un enorme impacto en el progreso subsiguiente: el reloj de contrapeso y la imprenta, inventada por Gutemberg en 1.450. Georgius Agrícola (1.494-1.555) y Galileo Galilei (1.564-1.642) establecieron las bases científicas de la ingeniería. El primero, en su obra póstuma De Re Metallica (1.556) recopiló y organizó de forma sistemática todo el conocimiento existente sobre minería y metalurgia, siendo la principal autoridad en la materia durante cerca de 200 años. Galileo es conocido por sus observaciones astronómicas y por su declaración de que objetos de diferentes masas se ven sometidos a la misma "tasa" de caída. Galileo también intentó desarrollar teorías tensionales para estructuras. Aunque sus predicciones fueron erróneas al no considerar la elasticidad de los materiales, poco tiempo después Robert Hooke publicó el primer artículo sobre elasticidad (1.678) que sentó las bases de la actual teoría de la elasticidad. Como se ve, en la Historia aparecen genios cuya influencia en el desarrollo posterior de la técnica es enorme. Galileo fue uno de ellos, como también lo fue Newton cuyos principales legados fueron las tres famosas leyes del movimiento, la solución al problema del movimiento de los planetas y el desarrollo del cálculo matemático.

El siglo XVII fue, como se ve, excepcional para el desarrollo posterior de la ingeniería. Hacia su final, ocurrió un hecho crucial, puesto que el hombre aprendió a convertir energía calorífica en trabajo mecánico, algo inconcebible hasta entonces. Para llegar a este descubrimiento, tuvieron que realizarse antes otros muchos: hubo que "descubrir" la atmósfera (Galileo, Torricelli y Viviani) y la presión atmosférica (Pascal). En 1.672, Otto Von Guericke inventó la primera bomba de aire: el desarrollo de un cilindro con un pistón móvil sería crucial para el posterior desarrollo del "motor de fuego", como entonces se le dio en llamar. Sólo faltaba mover el pistón con energía calorífica. Esto lo consiguió Denis Papin en 1.691, sentando las bases del motor de vapor que, en 1.705, Thomas Newcomen puso en práctica. Su motor era útil y práctico, pero lento e ineficiente. Tuvieron que pasar casi 70 años hasta que James Watt (1.736-1.819) presentara su máquina de vapor (1.774), base de la Revolución Industrial.

Aunque se suele fechar la Revolución Industrial entre 1.750 y 1.850, fue en la parte central de este periodo cuando se vivieron los mayores cambios. Los motores de Watt empezaron a usarse de modo general hacia 1.750 y para 1.825, aparecieron las primeras locomotoras dotadas de motores más evolucionados, ligeros y potentes, que usaban vapor a alta presión en vez de vapor a presión atmosférica.

El motor de vapor cambió radicalmente las factorías existentes hasta entonces, basadas en molinos de agua o de viento. A partir de ese momento, las fábricas podían situarse prácticamente en cualquier lugar. El desarrollo de fábricas trajo consigo la necesidad de combustible en grandes cantidades que, además, proporcionara suficiente poder calorífico para fundir hierro. La solución la proporcionó el carbón.

La nueva situación llevó parejo el desarrollo de ciudades sucias e impersonales y la explotación de la mano de obra durante los siglos XIX y buena parte del XX. Pero también es cierto que la evolución en los sistemas de fabricación llevaron a mejoras en la productividad que, a cambio, han revertido en una espectacular mejoría del nivel de vida en los países industrializados. Inglaterra fue, sin duda, el país donde con más fuerza comenzó y se desarrolló la Revolución Industrial. Sin embargo, y ya en su etapa final, el liderazgo comenzó a pasar a los Estados Unidos, una potencia emergente. Gran parte de los esfuerzos ingenieriles de esa época estaban dirigidos hacia la industria del ferrocarril. Así, uno de los grandes logros de ese periodo fue la construcción del ferrocarril de costa a costa de los Estados Unidos (1.862-1.869).

Debe mencionarse un desarrollo más de enorme valor de la ingeniería del siglo XIX: el motor de combustión interna. Durante la segunda mitad del siglo, se llevaron a cabo experimentos en esta línea (Lenoir, Beau de Rochas), y fue en 1.876 cuando Nikolas Otto introdujo su eficiente motor de cuatro tiempos que se usa en la mayor parte de los automóviles actuales.

Aunque no se hable normalmente de un periodo con el nombre de revolución eléctrica, perfectamente podría hacerse. Su comienzo se situaría en 1.831 llegando hasta nuestros días. Aunque se habían realizado experimentos antes (Oersted, Ampére), fue Michael Faraday quien formuló el principio fundamental en el cual se basa toda la industria de generación eléctrica actual: se puede inducir corriente eléctrica a partir de cambios en un campo magnético. Como suele ocurrir, inicialmente estos experimentos encontraron pocas aplicaciones, aunque una de ellas sentó las bases de lo que hoy conocemos como ingeniería de Telecomunicación: el desarrollo del telégrafo en 1.835 por Samuel F.B. Hore. En esa misma década aparecieron los primeros motores eléctricos aunque pesados, con poca autonomía y poco eficientes.

La demanda de electricidad se disparó con la aparición del alumbrado eléctrico (Thomas Edison, 1.879), y para 1.890 ya se habían desarrollado modernos generadores con lo que todo estaba dispuesto para que la industria pudiera hacer uso de la energía eléctrica.

No sería justo abandonar el siglo XIX sin hacer mención a dos investigadores cuyos trabajos han sentado las bases para un gran número de desarrollos posteriores: S. Carnot y J.C. Maxwell. Carnot describió los principios de la termodinámica y la eficiencia energética en su obra Reflections on the Motive Power of Fire" (1.824), principios aún vigentes. Maxwell estableció los fundamentos de la teoría de campos electromagnéticos (1.865) que, entre otras cosas, fijó los cimientos para el posterior desarrollo de las radiocomunicaciones y el radar.

En este punto, es decir, al comienzo del siglo XX, se entra en una dinámica de desarrollos no conocida hasta entonces y en la que nos hallamos inmersos de pleno, por lo que es difícil aún evaluar su importancia en toda su magnitud. Hay que decir que, en justicia, muchos de los logros del siglo XX se basan en desarrollos anteriores: el teléfono, ó la aparición de los aviones son prueba de ello, sin embargo, ha habido también grandes contribuciones a la ingeniería, plasmadas en trabajos tales como los de Nikola Tesla, Thomas Edison o Stephen Timoshenko. De hecho, se han producido dos desarrollos que han afectado profundamente a la ingeniería y sin duda tendrán una gran repercusión en el futuro: la aparición de la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad (Albert Einstein y otros) y el desarrollo de la electrónica primero en tubos de vacío y posteriormente de estado sólido, con la consecuencia de la invención del microprocesador y a partir de él, de la informática como herramienta de ingeniería.

LOS CAMPOS DE LA INGENIERIA ACTUAL.

Se ha dicho en ocasiones que, en realidad, sólo hay cuatro ramas básicas en ingeniería: química, civil (de construcción), eléctrica y mecánica, mientras que el resto son derivadas de estas cuatro. Afirmar esto es, cuando menos, arriesgado. Por ejemplo, los ingenieros de organización, de materiales, de minería, nucleares, de software o de telecomunicaciones pueden pensar, con razón, que hay importantes áreas en sus campos no derivadas de las cuatro ramas básicas. No es posible examinar y clasificar todos los trabajos de ingeniería dado que la variedad de los mismos casi no tiene límite. Por ello, la exposición que se presenta a continuación no pretende ser exhaustiva sino que sólo pretende ser una orientación para el futuro ingeniero.

INGENIERÍA DE SISTEMAS

Esta especialidad ha nacido del hecho de que la mayoría de los sistemas presentan relaciones comunes que se pueden tratar de la misma forma. De algún modo, se puede esperar que un sistema se comporte de acuerdo a unos determinados parámetros (por ejemplo, coste, fiabilidad o mantenimiento). El ingeniero de sistemas se encarga de analizar un sistema real y comprobar si se comporta según fue diseñado. Las técnicas usadas habitualmente son la estadística y probabilidad, teoría de control, modelización de sistemas y programación.

INGENIERÍA DEL SOFTWARE

A principios de los 80, surge la denominada "Crisis del Software", que hace referencia a los problemas asociados con el desarrollo de software muy complejo, la forma de mantenerlo y el modo de satisfacer los requisitos cada vez más exigentes por parte del cliente. Por todo esto, la solución está en la Ingeniería del Software, de tal manera que se trata de combinar métodos completos para todas las fases del desarrollo de un proyecto software, herramientas CASE que puedan automatizarlas, bloques de construcción más potentes para su implementación, mejoras técnicas para garantizar la calidad del proyecto, y una filosofía predominante para la coordinación, control y gestión de todo el proceso.

De este modo, podemos resumir las funciones de un Ingeniero de Software en los siguientes puntos:

Normalmente, no existen estudios tradicionales en este campo, sino que hay que seguir curso de postgrado como Masters o Doctorados, aunque muchos de estos conceptos son tratados por los ingenieros o licenciados en informática.

INGENIERÍA DE TELECOMUNICACIONES

INGENIERÍA ELÉCTRICA

INGENIERIA MEDIOAMBIENTAL

INGENIERÍA DE ORGANIZACIÓN INDUSTRIAL

INGENIERÍA NAVAL

INGENIERÍA DE MATERIALES

INGENIERÍA DE DISEÑO Y ANÁLISIS MECÁNICO

INGENIERIA DE FABRICACIÓN

INGENIERÍA ENERGÉTICA

INGENIERÍA DE MINAS

INGENIERÍA NUCLEAR

INGENIERÍA PETROLÍFERA

INGENIERÍA AERONÁUTICA Y AEROESPACIAL.

INGENIERÍA AGRÓNOMA.

INGENIERÍA BIOMÉDICA.

INGENIERÍA QUÍMICA.

INGENIERÍA CIVIL Y DE LA CONSTRUCCIÓN.

LA PROFESIÓN ACTUAL

La profesión de la ingeniería es tan amplia y diversa que hacer una mención de todas las posibles funciones que un ingeniero pueda desempeñar es difícil, aunque se intentarán resumir de las principales.

Investigación.

La investigación consiste en el proceso de aprender de la Naturaleza y obtener teorías útiles a partir de este conocimiento. Normalmente, los científicos son los encargados de realizar la investigación que sienta las bases para la futura aplicación por parte del ingeniero. Sin embargo, en muchas ocasiones ocurre que es el propio ingeniero quien debe llevar a cabo trabajos de investigación.

Se suele distinguir entre investigación básica y aplicada. La primera es la búsqueda del conocimiento como fin último, mientras que la segunda implica que existe un uso potencial del conocimiento encontrado. Por lo general, la investigación básica la llevan a cabo científicos, mientras que los ingenieros realizan las labores de investigación aplicada.

Diseño y Desarrollo.

Los términos Diseño y Desarrollo van íntimamente ligados, por lo que no suele tener sentido dar definiciones independientes para cada uno. En la práctica, el término diseño suele hacer referencia a las primeras etapas de un proyecto, en la que se analizan, comparan y prueban los diferentes métodos por los que ese proyecto se puede llevar a cabo. El término desarrollo se refiere más a las fases siguientes del proyecto, cuando se han decidido las bases del método a seguir y es entonces necesario establecer las formas exactas y las relaciones entre los componentes. Como se ve, estas definiciones no suponen una separación estricta entre los términos y ello es debido a que, por lo general, el desarrollo de un proyecto no es, ni muchos menos, lineal.

Normalmente, las compañías engloban este conjunto de funciones en sus departamentos de I+D (Investigación y Desarrollo). Son pocos los casos en los que se lleva a cabo una verdadera investigación en estos departamentos, que están fundamentalmente dedicados al Diseño y Desarrollo.

Ensayos.

Algunas organizaciones tienen departamentos específicos de ensayos separados de sus departamentos de diseño, debido fundamentalmente a que un ingeniero independiente puede ser más objetivo que el diseñador a la hora de evaluar su propia creación. Otras funciones de estos departamentos son el ensayo de nuevos materiales o la especificación de ensayos para productos de otros clientes.

Fabricación.

Muchas universidades han establecido programas especiales por la formación en las tecnologías de fabricación, debido al alto número de ingenieros implicados de forma directa o indirecta en las mismas. De hecho, a nivel mundial existe una organización especial, la Sociedad de Ingenieros de Fabricación (SME), así como asociaciones de investigación como el CIRP, lo cual da una idea de la importancia de esta actividad.

Normalmente, el ingeniero de fabricación es responsable del producto, lo cual implica no sólo la solución de los problemas que inevitablemente aparecen en todo proceso de fabricación, sino también el desarrollo y la mejora de métodos de producción, incluyendo herramientas y máquinas. Otras áreas dentro de la fabricación son el control de calidad y la dirección de personal de producción. El ingeniero de planta, por otra parte, se ocupa de las instalaciones necesarias para el proceso de producción.

la construcción

Mención aparte merece la construcción. Como en el caso anterior, los ingenieros de construcción pueden tener responsabilidad tanto sobre el proceso de construcción, diseño, la calidad o el personal. Es una de las ocupaciones importantes de los Ingenieros mecánicos y existen numerosas ingenierías y constructoras donde se colocan numerosos ingenieros.

Técnico Comercial.

Aunque muy pocos estudiantes piensan que sus estudios de ingeniería les llevarán a una carrera comercial, es un hecho que, en muchos casos así ocurre, ya que muchos empresarios contratan ingenieros para este propósito.

El ingeniero de ventas se encuentra a medio camino entre la labor comercial y la ingeniería y normalmente cercano al diseño. Estos puestos son propios por ejemplo de compañías que producen y comercializan productos a medida del cliente, por lo que aunque fundamentalmente el ingeniero hace la venta, debe también diseñar para satisfacer las necesidades del cliente y trabajar con él para entender dichas necesidades.

Administración.

Se puede encontrar un alto número de ingenieros trabajando para la Administración Pública, que probablemente no ven su situación diferente de la de los ingenieros de la industria privada. Sin embargo, hay bastantes áreas en la Administración que no se encuentran en la industria privada tales como el establecimiento de políticas de transporte, industria, obras públicas o de regulaciones específicas. Estos trabajos no requieren de uno de los aspectos básicos de la ingeniería: el diseño. La participación de los ingenieros en el gobierno de una nación tiene un reconocimiento creciente, ya que muchas decisiones de vital importancia para el futuro del país descansan en consideraciones técnicas.

Gestión.

Las estadísticas muestran que, más tarde o más temprano, muchos ingenieros pasan a labores de gestión. Algunos datos muestran que el 40 por ciento de los ingenieros entre los 30 y los 40 años realizan labores de gestión, incrementándose este porcentaje hasta el 60 por ciento en la banda entre los 40 y 50 años. Aunque, evidentemente, la mayoría de estas posiciones siguen siendo eminentemente técnicas, muchas corresponden a labores de dirección general.

Enseñanza.

Finalmente, algunos ingenieros se dedican a la enseñanza, fundamentalmente a nivel universitario. En las Escuelas Superiores es imprescindible estar en posesión del título de Doctor, en este caso los ingenieros realizan también labores de investigación paralelamente a la docencia. Esta combinación de investigación y docencia permite que los programas impartidos en las Escuelas de Ingenieros se hallen al más alto nivel de desarrollo tecnológico.

A menudo, los estudiantes sienten que pasan la mayor parte de los dos primeros cursos de la carrera estudiando matemáticas, física y química, haciéndose la típica pregunta: &;dónde está la ingeniería?". Sin embargo, y por poner un ejemplo, las ecuaciones diferenciales son imprescindibles para la comprensión de los sistemas físicos, permitiendo hacer predicciones sobre cómo se comportan esos sistemas. Precisamente lo que hace un ingeniero es eso: predecir que una estructura por él diseñada soportará una cierta carga, que un sistema electrónico se comportará de una determinada forma, ó que una central energética (construida con una inversión millonaria) producirá suficiente electricidad con un cierto rendimiento. Estas predicciones se realizan antes de construir físicamente los sistemas. Las matemáticas son una herramienta que ayuda a cuantificar las predicciones con una cierta precisión.

Hábitos de estudio.

La experiencia demuestra que, a menudo, los estudiantes no adecuan sus hábitos de estudio a la nueva situación cuando entran en una Escuela Superior de Ingenieros. Muchos siguen aplicando sus esquemas, válidos en las Enseñanzas Medias, pero destinados al fracaso en la Enseñanza Superior. Esto es debido a que en la Escuela debe dedicarse mucho más tiempo al estudio personal diario fuera de clase.

Como estimación del número de horas semanales dedicadas al estudio, se puede decir que "una hora de explicación de clase requiere entre una y dos horas de estudio extra." Evidentemente, no todas las clases presentan la misma dificultad, ni todas las personas necesitan el mismo tiempo para asimilar la misma materia, por lo que no es raro encontrar que un estudiante de ingeniería deba dedicar entre sesenta y ochenta horas semanales a sus estudios, de las cuales tan solo veinticinco y treinta corresponden a clases.

Como se ve, el estudio diario fuera de clase se revela como fundamental a lo largo de una carrera de ingeniería. Por muy bien que se hayan entendido los conceptos en clase, hay un hecho que no puede ser pasado por alto, y es que el estudiante retiene el conocimiento sólo en base a lo que hace por sí mismo, no a lo que los demás hacen por él. Por ello, nunca se enfatizará demasiado la importancia del trabajo extra de comprensión de la materia explicada en clase.

Los exámenes.

El principal problema que sufre el alumno ante un examen es la falta de confianza, normalmente motivada por una falta de preparación adecuada. La mejor forma de evitar esta falta de confianza consiste en seguir el curso al día, dedicándole el tiempo extra que sea necesario, asistiendo a las clases de forma regular y buscando la ayuda del profesor cuando algo no esté claro. Este trabajo continuo debe culminar en una revisión de la materia objeto de examen durante los días previos al mismo. Los típicos esfuerzos impulsivos antes del examen, especialmente unidos a largas noches sin dormir, no pueden en ningún caso sustituir al trabajo continuado y, normalmente, suelen estar destinados al fracaso.

Suponiéndose, pues, que el alumno se encuentra preparado, confía en sí mismo y ha descansado bien antes del examen, el siguiente paso es no cometer fallos durante el mismo, derivados por ejemplo, de no leer los enunciados con detenimiento. Conviene hacerse una idea global del examen y dirigirse en primer lugar (a menos que ello no sea posible) a los problemas que positivamente se sepa que se pueden resolver, lo cual aumenta la confianza del alumno. No conviene quedarse bloqueado en los apartados más complicados. Además, es recomendable presentar de una forma clara las deducciones necesarias para la resolución de un problema, ya que, aunque la solución final sea incorrecta, estos desarrollos intermedios se suelen valorar en muchos casos. Si hay tiempo para ello, es recomendable repasar sosegadamente el examen para asegurarse que la interpretación hecha es la correcta. Finalmente conviene echar un vistazo a los resultados numéricos calculadora en mano, así como a sus órdenes de magnitud.

La motivación.

En ocasiones, la causa del fracaso del estudiante se halla en su falta de motivación. Una conversación a tiempo con algún profesor o con algún ingeniero en activo puede ayudar a aclarar las ideas del estudiante que, en realidad, no tiene claro lo que quiere. No conviene nunca dejarse presionar por intereses familiares que al final conviertan al estudiante en un fracasado, cuando se podía haber sido brillante en otra carrera de mayor interés personal. No hay que olvidar, aparte del esfuerzo del estudio, la duración de la carrera, de un mínimo de cinco años.

La distribución del tiempo.

En ocasiones, el estudiante no es capaz de distribuir su tiempo de forma adecuada, lo cual acaba por influir negativamente en su rendimiento. Se presenta a continuación una aproximación de cómo distribuir el tiempo disponible de una manera realista. Evidentemente, cada estudiante debe realizar su propia distribución teniendo en cuenta su propio caso.

Multiplicando 24 horas por 7 días se obtiene que una semana tiene 168 horas. En primer lugar, debe respetarse una media de 8 horas diarias (56 semanales) de sueño. Es una evidencia medica que la falta de sueño se traduce de forma inmediata en una disminución del rendimiento. Lo siguiente es suponer 2 horas diarias para levantarse, vestirse, ducharse, desayunar e ir a clase, más otras 2 horas para comer y cenar todos los días (total: 28 horas semanales). La parte más fácil de programar son las horas de clase. Normalmente, una semana tiene unas 25 horas lectivas que, como se ha comentado antes, van a exigir otras tantas de estudio fuera de clase. Como estimación realista, supóngase un total de 65 horas dedicadas al estudio.

La dinámica de las clases.

La forma de recoger la información proporcionada por el profesor en clase depende, evidentemente, de la naturaleza de la materia. Muchas clases en unos estudios de ingeniería se dejan en desarrollos matemáticos. En estos casos, los apuntes suelen consistir en una transcripción de los desarrollos que el profesor refleja en la pizarra. Si el estudiante sigue el curso al día, le será más fácil seguir la explicación y, posteriormente, entenderla cuando ésta sea revisada. En otros casos, las clases son descriptivas. En una clase descriptiva es imposible anotar todo lo que dice el profesor. En ocasiones, el profesor proporciona unas notas básicas al alumno, que debe completarlas con las explicaciones de clase y con una revisión bibliográfica adecuada.

OTRAS NECESIDADES FORMATIVAS.

El ingeniero no sólo debe ser un "gran sabio loco", sino que debe transmitir sus conocimientos y sus órdenes de forma clara y concisa para que sus subordinados o sus jefes puedan tomar las medidas adecuadas para ejecutar lo propuesto por él. Es por ello que necesita otra serie de conocimientos aparte de las técnicas, como son:

La comunicación escrita y oral.

Por razones misteriosas, muchos estudiantes de ingeniería piensan que la facilidad para escribir y hablar correctamente no es importante para un ingeniero. Muchos ingenieros están bien preparados técnicamente, pero son incapaces de expresar correctamente sus ideas en documentos escritos o presentaciones orales. No debe olvidarse que las buenas ideas deben ser "vendidas" a los otros, principalmente a través de presentaciones en público, para que puedan llegar a tener éxito. La redacción de informes técnicos concisos es absolutamente esencial para que un ingeniero pueda transmitir unas ideas. Normalmente, los ingenieros recién graduados cometen una serie de fallos en la redacción de informes entre los cuales los más comunes son :

Aunque cada situación requiere diferentes aproximaciones, se puede encontrar una estructura más o menos común para la organización de un informe técnico, en los siguientes puntos:

Evidentemente, esta estructura no debe ser rígida, sino que debe adecuarse a cada caso concreto.

La necesidad de hacer una presentación oral aparece frecuentemente durante la vida profesional de un ingeniero. Ejemplos de ello pueden ser conferencias y congresos, pero también presentaciones internas en la propia empresa ante colegas del mismo departamento o de la dirección. Es completamente normal sentirse algo nervioso al comenzar una presentación oral, aunque este nerviosismo debe desaparecer tras los primeros instantes. La mejor receta para superar el nerviosismo consiste en estar bien preparado. Aún así, hay personas que tienen verdaderos problemas para hablar en público. En estos casos, conviene ir adquiriendo experiencia en lugares menos comprometidos.

Aunque no es común que un ingeniero tenga que realizar discursos formales ante grandes audiencias, si esto ocurre lo mejor que se puede hacer es escribir el discurso y leerlo. Memorizar un discurso puede ser muy adecuado en el caso de una persona de gran experiencia y talento, pero muy arriesgado para la mayoría. Mucho más corriente es tener que realizar presentaciones informales. En estos casos, es fundamental conocer el nivel de la audiencia. Desde luego, el orador debe ser un experto en la materia puesto que muy probablemente tendrá que responder preguntas del público. En este tipo de presentaciones, conviene preparar unas breves notas y realizar la presentación a partir de las mismas. Normalmente, se conceden entre 15 y 20 minutos para este tipo de exposiciones por lo que la presentación no debe ser muy detallada.

En las presentaciones orales, resultan de gran importancia los medios audiovisuales. Las transparencias, presentadas de forma adecuada, el vídeo e incluso el ordenador constituyen una gran ayuda para el orador, permitiéndole introducir mayor igualdad de información y a la vez seguir el guión propuesto.

Como último consejo, antes de realizar una presentación oral, es fundamental familiarizarse con la sala, los medios, etc., una visita previa de inspección nunca está de más.

La creatividad.

La creatividad está ligada al ingeniero aunque en muchas ocasiones el término creatividad se asocia a los términos patente o invención. En realidad, muy pocos son los casos en los que se espera que el ingeniero aporte regularmente nuevas ideas, algunas de ellas incluso patentables. Sin embargo, para la mayor parte de los ingenieros el trabajo no es necesariamente éste, sino el resolver problemas concretos que aparecen en distintas situaciones. Pero, incluso en estos casos, todo problema requiere que alguien con una idea aporte una solución, por lo que el proceso de generar la idea también es creativo.

Toda persona es creativa en cierto grado. Normalmente la creatividad se asocia a la inteligencia, aunque se asocia también a otro término algo difuso como es la inspiración. Sin embargo, se suele decir que la inspiración les llega a aquellos que trabajan duro y que están bien preparados. Además de enfatizar la importancia de la constancia en el trabajo, se pueden distinguir una serie de pasos en el proceso creativo:

Aspectos económicos.

El ingeniero se encuentra en el corazón del negocio. Como ya se ha dicho, muchos ingenieros realizan labores de gestión, pero incluso no siendo gestores deben realizar a menudo análisis de costo-beneficio y estudios de viabilidad. Es por ello que se hace cada vez más necesaria una buena formación económica además de la técnica.

La transición a la vida profesional.

El primer sentimiento del estudiante cuando se aproxima al final de sus estudios y la incorporación al mercado laboral es algo cercano al miedo, motivado, fundamentalmente, por la supuesta desconexión entre las materias aprendidas y los problemas a afrontar en la empresa. Aunque la actitud no debe ser de despreocupación total, no hay que dramatizar el asunto. Los directores de las empresas saben que hay que ayudar a los recién titulados en esa transición. Además, éstos se dan cuenta rápidamente de que son mucho más capaces de lo que pensaban.

En la vida profesional de un ingeniero, hay dos periodos de aprendizaje acelerado. El primero es la carrera. El segundo es el primer empleo. Este segundo periodo es más intenso que el primero. En la Escuela se ponen las bases y el primer empleo lleva estas bases a la práctica. Una carrera de ingeniería no pretende preparar ingenieros para un puesto concreto, ya que la posibilidad de aterrizar en dicho puesto va a ser, en la práctica remota. A cambio, se proporciona a los estudiantes los fundamentos básicos para ejercer un amplio abanico de actividades. Será el primer empleo el que complete la labor de preparación para un puesto específico.

Finalmente, muchos ingenieros pasan a su primer empleo con una sensación de relajación. Rápidamente se dan cuenta de que esta sensación no está justificada, ya que aunque los años en la Escuela son años de presión continua a través de trabajos, exámenes, etc., el rendimiento profesional de un ingeniero se evalúa también día a día y de forma continua se establecen plazos, límites, etc. que deben ser respetados.